Ansiedad y familia: recuperar el equilibrio gracias a la terapia familiar

Cuando una persona experimenta situaciones que desbordan los mecanismos naturales de defensa, como puede ser por ejemplo altos niveles de ansiedad o temor injustificado, sus efectos pueden ir mucho más allá de la afectación individual ya que es muy difícil contener lo que está pasando para aislar resto del círculo familiar

Todos los días, las cosas que vivimos nos afectan de una u otra forma. Cuando además reconocemos que aquellas cosas no solo provienen de nuestra experiencia, sino también de la de las personas que viven con nosotros, sabemos que nuestros vínculos sociales y afectivos nos hacen más vulnerables. Sí, ese es el precio que tenemos que pagar por ser ser seres fundamentalmente sociales y por tanto dependientes de los demás.
Cuando una persona experimenta situaciones que desbordan los mecanismos naturales de defensa, como puede ser por ejemplo altos niveles de ansiedad o temor injustificado, sus efectos pueden ir mucho más allá de la afectación individual ya que es muy difícil contener lo que está pasando para aislar resto del círculo familiar. La ansiedad o angustia es experimentada desde el nacimiento como una emoción básica intensa y propia de la vida humana, y puede tener una expresión normal, ligada a las nuevas experiencias y períodos críticos del desarrollo, como la adolescencia ya que sirve para poner en marcha los recursos de adaptación y aprendizaje. En otras palabras, la ansiedad es un componente habitual del crecimiento de todos los seres humanos ya que cumple una función específica y no exclusiva de los hijos adolescentes ya que los adultos pueden estar expuestos a cambios que generen también la necesidad de adaptación.
Sin embargo, existen momentos en las que la ansiedad se desboca a raíz de situaciones que pueden pertenecer también al proceso de maduración y relacionamiento entre los miembros de una familia. Para las personas que sufren de ansiedad, es frecuente la percepción de que su entorno no les comprende a pesar de la cercanía que supone vivir en familia, lo que termina por provocar una especie de bucle ampliado cuando el resto de miembros comienza a vivir los efectos de la ansiedad descontrolada. Madres, padres, hijos y hermanos: todos vivimos expuestos a lo que ocurre en nuestra familia y la forma en que enfrentamos esto puede determinar muchas otras cosas a nivel individual. Es circular, lo que le afecta a uno le afecta a los demás y viceversa.
Es en este contexto en que la terapia familiar puede ser una buena herramienta para romper el bucle y recuperar así el equilibrio dentro de la familia. Esto se logra mediante el trabajo que se hace sobre la persona que experimenta ansiedad y la relación que esta tiene con su familia. La terapia familiar ayuda a identificar formas de relacionarse entre familiares y en el entorno social, involucrando así a todos los miembro en la dinámica de esta persona.
Cada uno de nosotros crecemos y nos hacemos a nosotros mismos a través de la interacción con familiares, amigos, pareja, compañeros de trabajo, etc. Lo que nos pasa tiene por tanto un peso tan importante como lo que experimentan quienes nos rodean.

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