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Cinco consejos para controlar la ansiedad

¿Qué pasa por nuestra cabeza cuando alguien dice la palabra ansiedad? En más de una ocasión, he pensado que la ansiedad va asociada en primer lugar a la idea de incomodidad, lo que me hace sentir que, por lo menos, algo bueno no es.

¿Qué pasa por nuestra cabeza cuando alguien dice la palabra ansiedad? En más de una ocasión, he pensado que la ansiedad va asociada en primer lugar a la idea de incomodidad, lo que me hace sentir que, por lo menos, algo bueno no es. Pensemos en cuántas horas al día podemos estar ansiosos, nerviosos o angustiados. Es posible que el resultado sea un número considerablemente alto para el día a día. Pensemos entonces en los pequeños momentos, incluso en aquellos que te ponen nervioso como puede ser que el café no salga a tiempo mientras llegas tarde al  trabajo. La angustia, esa parte mala de la ansiedad, es la que nos mete en aprietos cuando no sabemos cómo manejarla de manera que no produzca malestar. Pero, ¿qué es lo que no nos gusta de la ansiedad? Fisiológicamente hablando, es una agitación y alteración de todo el cuerpo: corazón, manos, piernas, estómago, espalda… que nos provocan una cascada de sensaciones atroces que evocan a la desaparición de nuestra existencia...Sí, esto es lo que podemos llegar a sentir. Dicen por ahí, en el mundo de la literatura, que la ansiedad es el puente más cercano a la nada, a la muerte, al terror de la no continuidad. Sin extremismos catastróficos, los nervios nos ponen malos porque el ser humano ha jugado de manera poco asertiva con el mundo que le rodea. Es fácil dejarnos llevar por una sensación de seguridad y protección constante e infinita con la idea que nos brinda nuestro estilo de vida cotidiano. Esto es en la práctica, un bombardeo constante de la idea de seguridad. Sin embargo, no podemos evitar el mundo en su normal y natural faceta impredecible (vimos en un artículo anterior como los trastornos de la ansiedad llega a una alta parte de la población, incluso sin enterarse). Es necesario por tanto que reconozcamos que vivimos en entornos explosivos, inseguros, incluso en los ejemplos más insignificantes y dramáticos, como sería atragantarse con un grano de arroz y morir. A pesar de esto, lo curioso es que nuestra mente nos puede ayudar mucho en la tarea de tranquilizarnos ante estas situaciones cotidianas y evitar así que la ansiedad nos agobie todo el tiempo. La mente (siendo la psicología la disciplina que la estudia y trata) es la que tiene el poder sobre cómo controlamos la ansiedad y sus impulsos “animales”. Si los entendemos, podemos jugar de manera sana con la ayuda de psicoterapia hasta lograr que la ansiedad buena domine a la mala. La buena es aquella que nos salva de situaciones peligrosas “normales”, y la mala es la que nos domina y nos atrapa en el callejón del descontrol de nuestros nervios. Buscar ayuda cuando la ansiedad puede con nuestra cotidianidad es importante para poder llegar a controlarla. A veces en la vida, hay situaciones que nos alteran y nos ponen en alarma constante. Si no hacemos nada a tiempo, es posible que lleguemos a un punto de no retorno, en el que será mucho más difícil encontrar una solución. Aquí unos cuantos consejos que te ayudarán a superar los nervios cotidianos. La constancia es absolutamente clave:
  1. Busca actividades que inviten a la relajación

  2. Procudar dormir bien. Cuida tu alimentación y haz ejercicio.

  3. Conecta con tu entorno, sal de casa y socializa.

  4. Busca la naturaleza y regocíjate en ella.

  5. Intenta tener una actitud positiva.

Puedes aprender más sobre los síntomas de la ansiedad y cómo buscar ayuda para tratarla.

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