¿Cómo solucionar el problema del autismo (de los otros)?

¡Qué feo título para un post! pienso… Pero me permito esta licencia para llamar tu atención. Ni el autismo es un «problema», ni requiere una «solución», según mi opinión.

¡Qué feo título para un post! pienso... Pero me permito esta licencia para llamar tu atención. Ni el autismo es un "problema", ni requiere una "solución", según mi opinión. Lo que sí puede ser un problema es cómo los demás aceptan/aceptamos el modo de ser o el modo de "procesar la información" que tienen algunas personas que funcionan de una manera "diferente" al "resto" de las personas. Perdón que use tantas comillas, pero es que quiero destacar y poner en cuestión algunas palabras, y para eso las comillas son útiles. 
También puede ser un problema: ¿qué habilidades la persona con autismo necesita aprender y no está aprendiendo? No es que no las esté aprendiendo porque "tenga" autismo, sino porque el autismo implica una forma de aprender diferente y quizás el sistema educativo no le está ofreciendo ese espacio de aprendizaje más individualizado que necesita. Entonces, las preguntas que surgen son muchas, algunas podrían ser: 
  • ¿Qué le enseñamos al niño? 
  • ¿Qué curriculum de trabajo tiene? 
  • ¿Las tareas son lo suficientemente apropiadas para que no se aburra porque son muy fáciles ni se frustre porque son muy difíciles? 
  • ¿Cómo se está evaluando el aprendizaje? 
  • ¿Para la "integración" y la "inclusión educativa" es suficiente que un niño comparta un aula con el resto de sus compañeros? 
  • ¿Es suficiente que tenga como maestra sombra a la auxiliar de cocina del cole, por más que sea una joven encantadora y lo trate muy bien? 

La falta de un contexto positivo de aprendizaje puede generar que el niño, joven, o adulto, proteste, se enfade, se agobie, se frustre. Y como resultado de esa frustración, aparezca una conducta etiquetada como "problemática". Claro, según como se vea, el niño se porta así "porque es autista" o porque tiene "tal cosa". Pero esa conducta ¿es producto del autismo o de la falta de un entorno menos agobiante para la persona?  ¿O será acaso que algunos de nuestros niños no tienen la paciencia que pueden tener los niños "neurotípicos" para soportar un sistema educativo que muchas veces se presenta como decadente, autoritario y desactualizado? Pero ese es otro tema...  En este post me quería centrar en la tríada del autismo: dificultades en la comunicación y el lenguaje, las relaciones sociales y la imaginación... Y no en cómo la tríada se expresa en conductas en las personas diagnosticadas con autismo o llamadas también ASC personas dentro de la condición del espectro del autista (autism spectrum condition en inglés) sino como se expresa en los demás: familia, vecinos, cole, maestras, etc.  La falta de habilidades sociales aparece en la familia, por ejemplo... cuando no hay canales de comunicación entre los adultos para ponerse de acuerdo en la educación de la niña o el niño, en cómo hacer un frente común para exigir más horas de apoyo a su hijo en el colegio, o cuando algunas profesionales del EAP, (los equipos pedagógicos del gobierno de Cataluña) en ocasiones terminan haciendo sentir a la familia que es "un favor" que al niño lo acepten en esa escuela... O en esa maestra que llama permanentemente a los padres para decirles que el problema es "el niño", y no es capaz de ver a ese niño en el contexto del cole y pensar que quizás... ¡se está aburriendo en clase! ¿Quizás ella y su trabajo algo tienen que ver en la conducta problemática del niño? O en esa madre que le cuesta entender que, efectivamente, algo de ese reclamo de la maestra es válido cuando las conductas del niño no la "dejan trabajar" con el resto de la clase. Las dificultades en la comunicación también aparecen evidentemente en los profesionales, nosotros, los que colaboramos con esa familia y ese niño cuando nos cuesta dialogar con otros profesionales de otras corrientes teóricas: psicodinámicos versus comportamentales y viceversa. O en esa Escuela que no quiere colaborar con el psicólogo privado que contrata la familia, con esfuerzo muchas veces, porque siente que el sistema educativo no le está ofreciendo a su niño lo que necesita.
La falta de imaginación la vemos cuando nos cuesta pensar que un niño no es una categoría diagnóstica. Cuando intentamos aplicar sugerencias generales sobre "cómo trabajar o cómo enseñar a niños con SA" y no vemos las particularidades de ese individuo, cuando le ofrecemos al niño una y otra vez los mismos ejercicios, las mismas tareas aburridas para entretenerlo y que pase el rato, no para que aprenda.  O cuando en la familia intentamos relacionarnos con el niño de la misma manera que lo haríamos con un niño que no es apasionado por esos temas o esos intereses que son rotulados como "obsesivos y estereotipados"... ¿Y si los aburridos en realidad somos los demás cuando nos cuesta relacionarnos con nuestros niños y entrar en sus pasiones?  La única solución para el "problema" del "autismo de los otros", escribo en voz alta, podría ser pensar que nadie tiene una solución única y que necesitamos sentarnos a hablar, con menos monólogos y más diálogos, compartiendo experiencias y trabajando en equipo entre nosotros, con la familia y con el niño, teniendo como principal objetivo su bienestar y su aprendizaje.  Quizás, así podemos ofrecerle al niño un entorno de aprendizaje positivo, reforzante, apropiado a su modo de procesar la información y estilo de aprendizaje, y a las familias la tranquilidad de saber que su niño está avanzando y aprendiendo. Más sobre nuestro servicio para Autismo/Asperger, TEA.  Fran Urbistondo

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