Escribir para sanar: el poder terapéutico de la escritura

Estos estudios muestran que el ejercicio de expresar pensamientos y sentimientos de forma escrita, puede ayudar a quienes experimentan síntomas de ansiedad, depresión o a raíz de los estragos causados por una tragedia personal, como podría ser la pérdida de un ser querido.

Escribir sobre nuestros problemas nos ayuda a sentirnos mejor. Esto es lo que sugieren varios estudios que confirman el efecto terapéutico de la escritura, algo que ha sido el trabajo central del profesor Jamie Pennebaker de la Universidad de Austin y que está reflejado en este artículo publicado en la revista Time. Estos estudios muestran que el ejercicio de expresar pensamientos y sentimientos de forma escrita, puede ayudar a quienes experimentan síntomas de ansiedad o los estragos de una tragedia personal, como podría ser la pérdida de un ser querido, o una depresión fuerte. En esta misma línea, otros estudios demuestran el mismo efecto positivo sobre quienes sufrían de cáncer, dolor crónico, entre otras dolencias. El denominador común está en que aquellos que escribían sobre sus problemas se sentían en general más felices, dormían mejor e incluso obtenían mejores calificaciones. El efecto positivo que tiene el simple ejercicio de escribir diariamente durante unos minutos parecería ser mucho mayor de lo imaginado. De hecho, los estudios citados anteriormente sugieren que el no expresar lo que una persona piensa o siente, luego de haber experimentado un hecho traumático, puede tener una relación directa con la necesidad de visitar a una especialista médico. Quienes por el contrario, expresaban concretamente su visión sobre los problemas que estaban experimentando, tenían luego menos razones para acudir a un médico para tratar un malestar fisiológico determinado. Queda claro que el expresar lo que sentimos es una forma de mejorar nuestra salud. Pero, ¿por qué es bueno hacerlo de forma escrita? Porque necesitamos que nuestra mente asigne un significado a lo que ha ocurrido. Es necesario que pueda darle sentido a lo que estamos viviendo porque cuando esto pasa, nuestra mente puede descansar finalmente. Pennebaker dice que el hecho de escribir ayuda a que nos obliguemos a ordenar los pensamientos de forma coherente, dando por tanto esta sensación de “sentido” a las cosas. Además, el uso concreto de ciertas palabras tiene una consecuencia directa sobre la capacidad de que ese relato sirva para ordenar las ideas. Palabras como “porque”, “entender”, “no” o “causa”, encierran un poder adicional  porque implican un esfuerzo cognitivo de parte de quien las escribe. En el libro Expresive Writing: Words that heal (Expresión escrita: palabras que curan), el profesor Pennebaker sintetiza 4 consejos para utilizar la escritura como herramienta para sentirnos mejor:
  1. Pregúntate a ti mismo: ¿cuánto tiempo ha pasado desde que me siento así? Si “demasiado tiempo” es la respuesta automática, es hora de buscar ayuda. Este es el momento para hacer algo al respecto y el comenzar a escribir puede suponer el primer paso.
  2. Comprométete a escribir 20 minutos durante cuatro días consecutivos. Los estudios demuestran que este tiempo sirve para obligarse a construir un relato coherente sobre aquello que está provocando malestar.
  3. Escribe sin parar. No te fijes en la sintaxis ni en la ortografía, ni tampoco en si lo que estás escribiendo puede ser entendido por alguien más. Esto solo te sirve a ti.
  4. Intenta construir una narrativa que conecte con otros aspectos de tu vida. Repasa lo que te está pasando en relación a aspectos importantes como tu trabajo, tus relaciones afectivas u otras áreas que puedan dar contexto a tu relato. No temas si necesitas estructurar lo que escribes mediante un inicio, un desarrollo y un final, como si fuese verdaderamente una historia.
Escribir puede servir como un primer paso en el proceso de hacer algo para sentirte mejor. De hecho, en el contexto de una terapia psicológica, es muy común su utilización como herramienta terapéutica simple y poderosa. Cuando logramos darle forma al malestar mediante la escritura, el proceso mental que este ejercicio supone es por sí mismo una forma de atacar al problema. Escribir es contar historias y las historias también curan, algo de lo que ya hablamos en un post anterior. Sin embargo, quizás el mensaje más importante es que existen muchos mecanismos disponibles para estar mejor, para dar ese paso que te permita cambiar lo que está pasando y ser más feliz. Si sientes que puede ser tu caso, no dejes pasar más tiempo y actúa. Pregúntanos cómo podrías dar este paso.

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