La ansiedad del final de las vacaciones: 8 buenos consejos para sentirse mejor

La llegada de septiembre coincide con el fin de las vacaciones para la mayoría de nosotros. Esto significa, además de volver al trabajo, retomar una rutina que ha estado cómodamente aparcada. Sin embargo, septiembre puede comenzar acompañado de un invitado incómodo: el tan temido síndrome post-vacacional.

La llegada de septiembre coincide con el fin de las vacaciones para la mayoría de nosotros. Esto significa, además de volver al trabajo, retomar una rutina que ha estado cómodamente aparcada. Sin embargo, septiembre puede comenzar acompañado de un invitado incómodo: el tan temido síndrome post-vacacional. Pero, ¿qué es esto realmente? Al hablar de “síndrome”, nos referimos a la aparición combinada de una serie de síntomas como la irritabilidad, la falta de sueño, desgano, cansancio, entre otros. Esto me hace pensar en la manera en que solemos encarar las vacaciones. Evidentemente, estas se resumen en un período de descanso, fruto de un derecho adquirido a partir de reivindicaciones históricas. La sociedad occidental consideró hace años que el esfuerzo de los trabajadores merecía pues, un buen descanso como recompensa. Sin embargo, estas consideraciones han ido perdiendo fuerza y las vacaciones también pueden abordarse desde otro punto de vista, uno mucho más cercano a la idea de una vida partida en dos. Las vacaciones ya no son una recompensa sino un paréntesis, como si la vida fuera de las vacaciones no existiese, o como si por lo menos la vida fuera de las vacaciones fuera algo muy distinto. Este es para mi el gran problema: la distancia entre la percepción de una vida con y sin vacaciones, como si se tratase de dos mundos totalmente diferentes.  El inconveniente está en que cuando queremos pasar la frontera de un mundo a otro, el esfuerzo puede ser, en algunos casos, demasiado grande. La energía necesaria para adaptarnos nuevamente a la rutina puede ser tan importante que no es extraño escuchar en nuestro interior frases como “necesito ya otras vacaciones” o “esto no es vida”. ¿Os suena de algo? Existen, como para casi todo, formas de encarar este problema para que resulte menos traumático. Un ejemplo es comenzar a pensar en aquello que puede ayudarnos a  mantener o preservar un estilo de vida que nos procure un cierto nivel de ocio y descanso durante el período laboral habitual. Además de esto que parece obvio, aquí dejo algunas recomendaciones puntuales:
  1. No intentes aprovechar hasta el último segundo en el destino de tus vacaciones. Intenta volver a casa un par de días antes para mentalizarte un poco acerca de lo que viene.
  2. No trates de retomar todas tus actividades y pendientes de golpe. Lo único que harás es ponerte más nervioso.
  3. En este regreso, procura que tu trabajo te produzca algún tipo de reto concreto. Marca algún objetivo a corto plazo para que puedas estar satisfecho una vez que lo consigas.
  4. Busca espacios de esparcimiento durante las semanas laboral. Evita que el fin de semana tenga toda la responsabilidad de actuar como válvulas de escape por la sobresaturación que has tenido entre semana.
  5. Haz ejercicio moderado. No se trata de volver a ponerte en forma de la noche a la mañana. Este punto está pensado sobre todo para el bienestar de tu mente más que de tu cuerpo.
  6. Ten una buena dieta. El balance para tu energía es clave.
  7. La vida es bella. No lo olvides. Incluso cuando cuando regresamos al curro.
  8. Todo exceso es malo. 
¡Que tengas unas excelentes pos vacaciones! J. Ramón Carrillo

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