La terapia familiar en el proceso de divorcio

La terapia familiar en el proceso de divorcio sirve para acompañar a los miembros de la familia a nivel emocional, además de favorecer la comprensión y la organización de la nueva estructura familiar

La separación en las parejas no es solamente física y judicial, sino que está acompañada por un proceso psicológico y emocional. Esto no solo afecta a los miembros de la pareja sino a los hijos y al bienestar de toda la familia. Los hijos, por un lado, se sienten confundidos y asustados ya que muchas veces no saben qué va a pasar con ellos, con sus padres y con su familia. Por otro lado, los padres también sienten temor por las consecuencias emocionales que pueden traer para ellos la separación y por el sufrimiento que pueden experimentar sus hijos. Hay veces que para los hijos la separación equivale a sentir que su familia se destruyó. Sin embargo, se trata en realidad de un cambio en la estructura de la familia, donde los miembros pasan por un proceso de adaptación. Todas las áreas de la familia se mueven y a veces esto provoca que los hijos se sientan atrapados en posiciones o lugares que no les corresponden; otras veces los padres empiezan a buscar alianzas con los hijos. Esto pasa generalmente en las situaciones que se lleva el conflicto de la pareja a la familia, lo cual supone un constante conflicto para los hijos ya que sienten que deben tomar partido por alguno de sus padres. Incluir a los hijos en el conflicto los confunde, enoja y no les ayuda a tener una buena adaptación al cambio estructural de la familia. Por todo lo anterior, resulta recomendable realizar terapia familiar en estas situaciones ya que es ahí donde se puede dar espacio a la familia para entender qué es lo que está pasando a cada miembro y cómo cada uno está viviendo esta situación.  En este espacio es importante poder trabajar sobre la idea de que los miembros de la pareja dejan, en la práctica, de ser pareja pero no dejan de ser padres y lo que significa para cada uno eso. También es relevante elaborar las fantasías que puede tener cada miembro de la familia respecto al futuro de la familia. También es común que los hijos sientan que la separación ha sido por su culpa, por lo que resulta importante aclarar esta cuestión para insistir en que ellos no son responsables de lo ocurrido y que el origen está en los conflictos de la pareja. Es importante aclarar que, aunque el proceso para todos va a ser doloroso, los hijos van a seguir recibiendo el amor y contención de sus padres. Para esto se necesita que sus padres puedan tener una buena comunicación. La terapia familiar en el proceso de divorcio sirve para acompañar a los miembros de la familia a nivel emocional, además de favorecer la comprensión y la organización de la nueva estructura familiar. También ayuda a sentir mayor seguridad frente a una situación que da incertidumbre, respetando el deseo de separarse, pero promoviendo la salud familiar. Constanza Echeverría O.

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