Las vacaciones de verano: la gota que puede colmar el vaso

¿Puede haber una época más esperada y a la vez más idealizada por todos los miembros de la familia? Pero, ¿sabíais que existen datos que muestran que la tercera parte de las separaciones ocurren justo después de esta etapa “idílica” del año?

Las vacaciones de verano están a la vuelta de la esquina. ¿Puede haber una época más esperada y a la vez más idealizada por todos los miembros de la familia? Pero, ¿sabíais que existen datos que muestran que la tercera parte de las separaciones ocurren justo después de esta etapa “idílica” del año? Las vacaciones de verano suelen ser las más largas para la mayoría de familias. Tanto la posibilidad de pasar más momentos juntos, como la necesidad de descansar y disfrutar del ocio, llevan tiempo postergadas, por lo que las expectativas acostumbran a ser altas. Y, aunque los días no tienen por qué ser perfectos, puesto que los conflictos forman parte de nuestra vida, unas buenas vacaciones pueden significar muchas cosas: descanso para los adultos, la emoción que conlleva el cambio de hábitos, y para los niños la vivencia de experiencias que después se convertirán en fuente de recuerdos entrañables. Sin embargo no todo es tan positivo. Además del descanso, también podemos arrastrar los problemas acumulados y dejarlos “para cuando tengamos más tiempo”. Y con la espera vienen los conflictos, las peleas y las decepciones. Así, para la familia las vacaciones pueden convertirse en la gota que colma el vaso. Dicen psicólogos y abogados que una de cada tres separaciones ocurre después de las vacaciones, y, aunque no se llegue a tanto, es normal que surjan problemas que han estado a lo largo del año. El presidente de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar, Roberto Pereira afirma que "la convivencia es el elemento que agrava las dificultades previas grandes y que rara vez ayuda a solucionarlas". Es decir, más que suavizarse, los problemas no atendidos tienden a agravarse durante las vacaciones. Algunas ideas que pueden ayudar durante las vacaciones en familia son:
  • Más tiempo no es sinónimo de mejor. Lo importante es que el tiempo sea de calidad.
  • Negociar y flexibilizar es siempre la mejor salida. Esto ha de aplicarse para decidir las actividades, los lugares y los tiempos en común o por separado.
  • No es saludable pretender que no existan conflictos solo porque es vacaciones. Es natural que surjan roces.
Es importante que recordemos que, aunque suene a tópico, siempre es mejor prevenir que mejorar. No es conveniente dejar solo para el verano aquellas conversaciones que están pendientes con la pareja, o pensar que este será el mejor tiempo para pasar con los hijos y así llegar a conocerlos para comprenderlos más fácilmente. Las relaciones en familia dependen del día a día y cualquier momento es bueno para empezar a cambiar las dinámicas que nos disgustan. Laila Aljende

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