Mujeres, ansiedad y depresión

Son varios los estudios que señalan que los índices de trastornos de ansiedad y de trastornos afectivos son mucho mayores en mujeres que en hombres.

 En el caso de la depresión, el porcentaje de mujeres es el doble y en general son más las mujeres que acuden a consulta buscando ayuda porque la ansiedad les desborda. La salud mental es una realidad compleja, y como tal no suele estar ligada a una causa, sino correlacionada con diferentes factores. Pero más que de causas de lo que me gustaría hablar es de  reflexiones que diariamente escucho y veo, y que tienen que ver con sentirse poco valorada, muy exigida, excesivamente preocupada, etc. La falta de reconocimiento está presente en la poca valoración social que tienen los trabajos que mayoritariamente realizan las mujeres, es decir, aquellos relacionados con el cuidado, siendo el mayor ejemplo el cuidado de la familia y de la casa. Los salarios que reciben las mujeres continúan siendo menores que el que reciben sus pares hombres y también cuando las mujeres desarrollan una carrera profesional y ocupan posiciones de poder, la factura que pagan por ello es mayor  El reconocimiento es una fuente fundamental de oxígeno a nivel afectivo, todos lo necesitamos para desarrollarnos. Cuando nos falta, luchamos por conseguirlo; intentamos que nos valoren, nos esforzamos más y la exigencia puede llegar a ser muy alta. Asociamos la fortaleza con omnipotencia y paradójicamente el resultado puede ser una sobrecarga muy asfixiante. Los trabajos que implican cuidado pueden suponer, además, un alto nivel de estrés; en el caso de las mujeres el cuidado de los otros es en ocasiones un patrón de vinculación. Sin embargo el bienestar personal, es decir, el cuidado propio queda relegado a último lugar ¿Y qué entendemos cuando decimos de una mujer que se cuida? Frente a la idea de amar el cuerpo, de mimarlo, persiste la idea de luchar contra él y como bien ilustran las Guerrilla Girls  es necesario corregirse “para estar bien”: “Reducí la celulitis. Adiós a la piel seca. Hacé desaparecer ese vello facial no deseado. Disminuí las estrías. Atenuá las manchas de la edad. Eliminá el olor femenino. Perdé peso. Disolvé la grasa del abdomen. Borrá las arrugas. Reducir, disminuir, atenuar, eliminar, perder, disolver, borrar... Creo que alguien quiere hacerme desaparecer.” Los hombres y las mujeres, la sociedad de que formamos parte, es algo dinámico, en continua transformación. También lo es la salud mental y la forma en la que todos y todas nos ocupamos de ella. Laila Aljende

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