¿Para qué sirve la terapia de pareja?

La terapia de pareja puede ser una guía para desenredar nudos, puede poner sobre la mesa conflictos sin resolver y ser una ayuda para que sus miembros se ajusten o para que se separen.

Cuando hablamos de la pareja nos referimos al vínculo afectivo entre dos seres, a una conexión significativa y elegida que, precisamente por serlo, se podría pensar como poco dada a equívocos. Pero ¿y si esto no es así? Una relación de pareja no significa lo mismo para todas las personas. En el libro “Sobrevivir a la pareja”,los autores Juan L. Linares y Carmen Campo incluyen las expectativas en torno al vínculo amoroso como una de las áreas que define a la pareja. Dos personas pueden tener dos ideas diferentes sobre qué significa querer porque han tenido distintos modelos, porque tienen distintas necesidades o porque estas han cambiado durante la relación. Aclarar, explicitar y descubrir estas expectativas puede ser una de las funciones de la terapia de pareja. Si bien en ocasiones los conflictos y malestares pueden actuar como ruido de fondo, lo que en realidad encontramos es un desencuentro en la propia definición de la pareja. Es precisamente la frustración y el distanciamiento que se deriva de estas situaciones lo que muchas veces lleva a las parejas a buscar ayuda. La terapia de pareja puede ser una guía para desenredar nudos, puede poner sobre la mesa conflictos sin resolver y ser una ayuda para que sus miembros se ajusten o para que se separen; y si este es el caso, interviene para que la ruptura sea lo menos dolorosa posible. Dicho esto ¿cómo se relaciona la terapia de pareja con la salud mental? En primer lugar, puede ocurrir que en una pareja con una relación que no aparenta ser conflictiva (ejemplo de esto es la ausencia de peleas), una persona sienta ansiedad, angustia o tristeza. En ocasiones, los conflictos no son algo explícito; se puede tener la sensación de estar atrapado en una relación con la que no se quiere seguir, pero que tampoco se atreve a dejar. La insatisfacción se deja ver a través de síntomas que nos dan una pista de que algo no va bien. Además, cuando una persona tiene algún problema de salud mental y acude a terapia, el abordaje será mucho más completo y complejo si en ella se incluye a la pareja. Desde el punto de vista sistémico, el objeto de intervención son los sistemas y, acudan o no a terapia, nuestras relaciones forman parte de lo que somos. Laila Aljende

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