¿Por qué hablar es tan importante?

Supongamos que te plantean un reto: te piden no hablar absolutamente nada durante dos días enteros. Inténtalo. ¿Crees que te sería posible?

Supongamos que te plantean un reto: te piden no hablar absolutamente nada durante dos días enteros. Inténtalo. ¿Crees que te sería posible? Una de las mayores dificultades para el ser humano es justamente no comunicarse, ya que en la práctica esto es imposible. Siempre lo estamos haciendo, de una manera u otra, aunque la manera más identificable sea la palabra verbalizada. Por ello, hablar para los humanos es como respirar. Esta necesidad, tanto evolutiva como socio-psico-cultural, pone en evidencia cómo las relaciones humanas se fundamentan en este tipo de ejercicio. Nos damos cuenta de que una palabra puede, tanto para bien como mal, cambiar la vida de una persona. En relación a esto, os dejo un vídeo que refleja esta idea. Las palabras, dependiendo de cómo y dónde se dicen, pueden tener un peso u otro. Vér vídeo "Hacer el vacío” a alguien era uno de los peores castigos y venganzas que podían existir entre compañeros y suponía casi una pena capital figurada a la propia existencia. Éstos son ejemplos que demuestran que estamos relacionados desde pequeños con el habla y que por tanto nuestra vida está ligada a eso. Sucede que conforme pasa el tiempo, lo vemos tan natural que no percibimos su importancia en el día a día. Es como pensar lo natural que resulta respirar, con la diferencia de saber que morirás si alguien te ordena no hacerlo.  Para un psicólogo, hablar es su medio de trabajo; es el puente por el que transita el cambio, es por tanto el fundamento de su profesión. Tanto la palabra hablada, así como cualquier otro medio de comunicación (lenguaje corporal, no verbal, etc.), resulta imprescindible. Algunas personas comentan que a terapia solo se va a hablar y que el psicólogo cobra solo por escuchar, pero la cuestión es: ¿por qué la gente ve nuestro trabajo como una mera conversación? Para responder esto tengo que mencionar que nuestro trabajo consiste efectivamente en hablar, pero con una intención muy clara: hablar de lo que no se habla en lo cotidiano. Nosotros como humanos tenemos límites para enfocar la atención sobre todos los temas que aparecen, lo que significa que la mente tiene que acudir a un mecanismo que le permita priorizar los temas a los que presta atención. Este sistema prioriza tomando en cuenta el nivel de incomodidad (sufrimiento), la personalidad y el carácter, entre otros criterios, con lo cual las “conversaciones” con nosotros mismos están supeditadas a estas variables.  Por este motivo, lo que se hace en terapia es producir el diálogo con uno mismo y sacar a flote aquellas cuestiones a las que resulta muy difícil acceder sin ayuda. Se trata de conversar con un motivo y con un fin, siendo siempre respetuosos con el tiempo que cada persona necesita. Los psicólogos actuamos como copilotos, acompañando en el proceso de cambio y ayudando a derribar obstáculos con una herramienta poderosa y fundamental: hablar.  J. Ramón Carrillo

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