La crisis enferma

¿Por qué enferma la crisis económica? La crisis no tuvo solo consecuencias económicas. También ha tenido y está teniendo consecuencias emocionales provocadas por el impedimento de desarrollo y crecimiento personal.

Este artículo publicado en El País, muestra unos cuantos datos que asustan sobre lo que es la incidencia de la crisis sobre la salud mental. En especial sobre los hombres en rango de edad productiva y en paro. Los síntomas asociados a esta situación con mayor incidencia son a los trastornos de la ansiedad y a la depresión. ¿Por qué enferma la crisis económica? La crisis no tuvo solo consecuencias económicas. También ha tenido y está teniendo consecuencias emocionales provocadas por el impedimento de desarrollo y crecimiento personal. Ha provocado una paralización del sentido de realización como individuo en todas sus extensiones. La crisis llevó a las personas a situaciones extremadamente cambiantes, de manera rápida (violenta) y sin capacidad de preparación (ni reparación) ni de soporte anímico que ayudase; tampoco con una capacidad de recuperación a medio plazo. Esta situación hace que cualquier ser humano se vea en una situación de emergencia, no solo por el peligro que implica estar desprotegido, sino por la imposibilidad de defenderse ante situaciones degradantes (hambre, desahucios, desempleo, etc.) que provocan una alerta mental que va haciendo que poco a poco nos sintamos nerviosos (estrés, ansiedad) y que a lo largo del tiempo nos vayamos sintiendo tristes, abatidos y melancólicos (depresión). Estar en paro, no es solo no tener empleo, es tener la imposibilidad de proteger a los tuyos, de proyectarte al futuro y de no tener sentido existencial. La necesidad de un humano para proyectarse al futuro es más importante de lo que podríamos pensar, ya que la capacidad de ponernos en un escenario del futuro, activa en nosotros la motivación que genera “herramientas” para sentirnos activos, y con capacidad de seguir adelante día a día.  ¿Cómo se puede cambiar esta sensación de desamparo? Existen equipos de reflexión para personas en situación de desempleo en los que aparece como leit motiv el "querer estar ocupado", "sentirme útil" y el "no querer estar nunca en casa". Quizás, es un antídoto frente al estar desempleado, evitar los pensamientos de inutilidad. No obstante pueden seguir apareciendo ideas como "me quedé fuera del sistema" o "hay que reciclarse todo el tiempo". En este sentido, "nada parece ser suficiente", comentan los miembros de estos grupos, y como especialistas nos preguntamos si el sistema público de apoyo al desempleado se encarga de reforzar la idea de que estar desempleado es un hecho individual y que depende sólo de variables individuales. "Si la persona esta desempleada es porque no reúne las competencias más actuales, los últimos conocimientos mas avanzados" parece ser un mensaje  de potente del sistema público de apoyo a las personas desempleadas. Si reflexionamos en un nivel social, muchos pensamos que la globalización neoliberal ha provocado efectos psicosociales graves en la sociedad. La falta de trabajo como organizador de la vida de las personas puede hacernos sentir más dependientes y menos autónomos. Parece haber una cierta fragilidad en los principios de la vida: la confianza en sí mismo, en los otros, y en el futuro. A veces, nos sentimos paralizados y hay un empobrecimiento de la capacidad de actuar. En las rondas de Terapia Comunitaria para personas desempleadas, sentimos que podemos compartir esas emociones intensas que entonces se aligeran en la red de soporte emocional del grupo. La Terapia Comunitaria Integrativa sistémica es un espacio de "escucha, palabra, y vínculos", en palabras de su creador, el psiquiatra brasileño Adalberto Barreto. En este dispositivo grupal ya han participado 9 millones de brasileños y se está expandiendo en Argentina de la mano de Funda Ces y en Barcelona y toda España, CEPFAMI quiere formar parte de este proyecto fenomenal de apoyo social y construcción colectiva y solidaria, tanto a través del servicio comunitario como del servicio para el ámbito laboral. La Terapia Comunitaria se apoya en dos presupuestos fundamentales: toda persona, aunque lo ignore, posee recursos y saberes útiles para los demás. Estas competencias provienen de las dificultades superadas y de los recursos culturales. Sobre esta base, se comparte de manera horizontal y circular. Lo que se valora no es la diferencia entre situación económica o universitaria, sino la variedad de las experiencias de vida, donde todos estamos en el mismo nivel. En la Terapia Comunitaria Integrativa rescatamos y socializamos el saber producido por la experiencia de vida de cada persona, construimos redes de apoyo psicosocial, valoramos y reforzamos la capacidad de actuar juntos, y asociamos a los derechos humanos el derecho a los vínculos sociales saludables. José Ramón Carrillo y Francisco Urbistondo

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