La felicidad del niño interior y los problemas del adulto de hoy

Cantaba Serrat que aquellas pequeñas cosas son la que nos hacen llorar cuando nadie nos ve pero también son aquellas que nos hacen disfrutar de la vida de una forma auténtica.

Cantaba Serrat que aquellas pequeñas cosas son la que nos hacen llorar cuando nadie nos ve pero también son aquellas que nos hacen disfrutar de la vida de una forma auténtica. Envidio a aquellas personas como mi madre que allá donde van saben admirar la belleza de lo pequeño. En infinidad de viajes me ha sorprendido la satisfacción con la que admira un campo de amapolas o un arco iris. Algo que no era capaz de entender juzgándolo desde la perspectiva de esa FELICIDAD que nos vende la sociedad actual, como ese estado dicotómico solo asumible por unos pocos y supeditado a la consecución de grandes logros también preestablecidos. Tal vez para ser un poco más felices deberíamos reflexionar sobre lo que la felicidad significa para nosotros mismos. Seguramente tras realizar esa primera aproximación llena de eslóganes y grandes palabras propias del márketing continuo al que estamos expuestos, comenzarán a fluir ideas más simples pero mucho más profundas y poco a poco nos iremos dando cuenta que para ser felices no necesitamos tanto como nos han hecho creer. Estas ideas están relacionadas con nuestra esencia, con nuestros principios y valores y, con la cultura que nos han transmitido nuestros círculos más íntimos a lo largo de nuestra vida. ¿Recuerdas que te hacía feliz cuando eras niñ@? Si pensamos en ello nos daremos cuenta que no era aquella bicicleta o la videoconsola que tenía el vecino, sino las aventuras que imaginábamos o el insecto que encontrábamos y al que hacíamos la vida un poco imposible. Sabíamos vivir el momento y disfrutar de las pequeñas cosas. Por ello vale la pena que intentemos rescatar a ese niñ@, cogerle de la mano y redescubrir el mundo junt@s, aprendiendo con curiosidad y centrándonos en la esencia de lo que nos rodea. Dejándonos asombrar por aquello que hemos visto ciento de veces pero a lo que no le habíamos prestado la atención merecida y que puede ser inicio de miles de cosas que nos aportarán, aunque efímeros, grandes momentos de felicidad. Aunque llegar a conectar con esta parte nos sea difícil por las circunstancias de nuestra vida diaria, vale la pena intentarlo y, en el caso necesario, contamos con recursos como es la visión objetiva de la psicología que nos ayuda a centrar nuestra atención en aquello que es realmente importante y saludable para nosotros, consiguiendo integrar: lo que hemos sido, lo que somos ahora y llevándolo hacia aquello que queremos ser y lograr. ¿No vale la pena ser un poquito más feliz? Rebeca Cobas

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