La vida de la pareja y su posible acompañante, la parentalidad o el ejercicio de ser padres

¿De qué trata, pues, la vida de la pareja?, ¿tiene diversas facetas?

Es posible que nos pensemos que en el principio de nuestra relación nos definamos como pareja y que después, al nacer nuestro primer hijo, pensemos en que nos trasformamos en padres. En cierto modo es así, pero no se trata de una trasformación de un mismo eje, en el que uno deja de ser pareja a ser padre de manera irreversible, sino que se añade una “forma de ser o funcionar” más a nuestra identidad. Podemos hablar de roles, por ejemplo, en el que en algunos momentos debemos tener el rol de padre a la hora de escoger colegio de nuestros hijos, como también el rol de pareja cuando queremos ir a cenar y desconectar del estrés del trabajo. ¿De qué trata, pues, la vida de la pareja?, ¿tiene diversas facetas? Sí, y muchos estudios lo confirman, la conyugalidad o la relación de pareja se considera el inicio de la vida familiar y, dentro de esta, puede haber la posibilidad de que aparezca la parentalidad. La pareja se enamora… Dos personas con unas características personales y un recorrido vital diferente deciden unirse y arriesgarse para una nueva etapa de compromiso. Dejamos de lado nuestra individualidad para centrarnos en el otro. Se respiran sensaciones positivas, experiencias únicas y exclusivas. Nos unimos por amor, por un conjunto de satisfacciones comunes y por un reconocimiento mutuo. Se pone en marcha el ejercicio de dar y recibir. Nace la sensación de ser amado por un igual. …la pareja se va consolidando y nacen el primer hijo y, al mismo tiempo, los padres… El enamoramiento se trasforma en amor, la pareja se encuentra estable emocionalmente, plena y madura. Resulta compatible la vida de pareja con la vida individual. Esta etapa reúne condiciones idóneas para la crianza de los hijos ya que podrían atender sus necesidades. Aun así, la decisión de tener hijos puede ser algo pensado previamente o no. En cualquier caso, al nacer el primer hijo nacen al mismo tiempo dos padres. El impacto en la pareja es muy grande, dejamos de ser dos a ser tres y en nuestra cabeza debemos dejar un espacio para este nuevo miembro. La parentalidad es una relación complementaria, el ejercicio de dar y recibir no está equilibrados. Ahora la pareja se centra en la crianza de los hijos. …que a la larga se olvidan de la pareja… Ser padres no es fácil, conlleva mucho esfuerzo mental y físico y no se deja un espacio para la pareja. Los padres, en los primero años de vida del hijo, deben aprender a identificar y a atender sus necesidades así como también promover las funciones básicas. Nos ocupa mucho tiempo y energía ya que el desarrollo de los niños va muy rápido y nosotros, los padres, debemos estar atentos. Pero, ¿y la pareja?, ¿dónde está ese espacio en que nos sentíamos amados? Años después puede llegar al punto en que nuestra pareja nos resulte una persona desconocida. Dejamos de ser marido y mujer a ser solo papá y mamá. … pero al final la pareja se emancipa. Llega un momento, en que los padres nos damos cuenta en que ya hemos hecho el trabajo duro, transmitir la vivencia subjetiva de ser amado y que el hijo sepa diferenciar sus necesidades de las nuestras. Toca reequilibrar las distancias emocionales y “dejar de ser padres”  para que los hijos puedan desarrollar su experiencia como personas individuales y acomodarse a la sociedad de manera autónoma. Ahora podemos centrarnos en la pareja y volver a vivir el fenómeno de la etapa del enamoramiento o del amor como la primera vez. En definitiva, ser la “pareja de” y ser “padre de” es diferente totalmente, uno hace referencia a la relación con su igual, la otra persona de la pareja y el segundo, a la relación que mantiene el adulto con su hijo. A veces puede resultar difícil diferenciar estas dos dimensiones ya que se muestran y se expresan en una misma persona. La tarea difícil es permitir que tengan su espacio ya que ambas cubren necesidades y ejercen funciones distintas dentro de la familia. Pero aun así, no hay que caer en el pensamiento de que la pareja muere tras nacer el primer hijo, ya que en ocasiones resulta mucho más fácil la parentalidad cuando los padres se permiten ser esposos al mismo tiempo. Ágata Sans

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