¿Cómo ayuda la terapia familiar cuando hay ansiedad y depresión?

Cada miembro de la familia influye de modo relevante en la salud mental de los demás. Por ello, es importante que la familia se implique en el proceso terapéutico para conseguir que la persona se sienta mejor.

Muchas personas conciben la terapia como un proceso individual, en el que el psicólogo interactúa únicamente con la persona que realiza la terapia. Si bien es cierto que en algunas ocasiones es así, también lo es que la terapia familiar puede ayudarnos cuando estamos sufriendo ansiedad o depresión. Quizá te preguntes: ¿cómo podría ayudarme la terapia familiar? ¿No tendría más sentido hacer una terapia individual? Comencemos explicando a grandes rasgos qué es la terapia familiar. Este tipo de terapia se basa en la idea de que las personas no vivimos aisladas, sino que somos seres sociales y estamos en constante interacción con el medio. Nos influye lo que ocurre en nuestro contexto social, al igual que influimos en él también. En terapia, considerar a una persona de forma aislada sin tener en cuenta el medio en el que se desenvuelve, suele dejar bastantes interrogantes. En la terapia individual, el psicólogo cuenta con la información que le proporciona la persona que acude a terapia, y en momentos puntuales, puede ponerse en contacto con la familia si lo considera necesario pero no puede observar la interacción entre ellos. Y bien, ¿por qué es importante conocer cómo me relaciono con mi familia si soy yo el que tiene depresión? Desde el punto de vista de la terapia familiar, la ansiedad y la depresión se entienden cuando se relacionan con el contexto en el que se dan dado que existe una circularidad en las relaciones. La circularidad se refiere al hecho de que nuestro comportamiento influye sobre el de los demás y, a su vez, esto genera una respuesta en los demás que influye en nosotros. Estamos interrelacionados con los que nos rodean. Por ello, para comprender la situación que está atravesando la persona que acude a terapia, es importante tener en cuenta a su familia y las relaciones que se establecen entre ellos. Además, en terapia familiar se trabajan diferentes aspectos como la resolución de conflictos, la comunicación, la expresión del afecto, etc. y esto repercute de forma positiva en los síntomas que la persona presenta y previene la aparición de otros problemas. La familia es uno de los contextos más importantes de nuestra vida e influye de manera significativa en nosotros. Suele ser uno de los principales apoyos para las personas que sufren ansiedad o depresión. Pero si has tenido a un familiar en esas circunstancias, sabrás que en muchas ocasiones no es fácil ayudar. De hecho, a veces desde nuestro desconocimiento podemos perjudicar más que ayudar. Por este motivo, la terapia familiar no sólo ayuda a la persona con ansiedad o depresión, sino que proporciona recursos y herramientas a  la familia para que se produzca una mejoría. Cada miembro de la familia influye de modo relevante en la salud mental de los demás. Por ello, es importante que la familia se implique en el proceso terapéutico para conseguir que la persona se sienta mejor. En definitiva, la terapia familiar nos proporciona un beneficio doble. Por un lado, permite que el terapeuta tenga un foco más amplio en la intervención debido a que posee información acerca de los diferentes contextos sociales en los que la persona se desenvuelve. Y por otro lado, proporciona herramientas a los demás miembros de la familia que les permiten superar las dificultades que puedan surgir, potenciando así sus propios recursos. Vanesa Castellanos

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