¿Por qué tengo ansiedad?

Ansiedad, en femenino y en singular. Si bien es cierto que a los hombres también les afecta, el número de mujeres con altos niveles de ansiedad es muy superior

Muchas personas conocen y hablan, o hablan sin conocer, sobre la ansiedad (aquí puedes leer lo que hemos escrito en CEPFAMI sobre el tema). Sin embargo, no todas las personas tienen el mismo concepto sobre la ansiedad ya que para algunos, esto ha sido algo puntual que recuerdan tener más o menos presente desde siempre, pero para otras personas, la ansiedad aparece en un momento determinado de la vida. La ansiedad comporta una gran variedad de síntomas, tanto a nivel fisiológico (tensión muscular, palpitaciones, dificultades para respirar, mareos, etc...), como a nivel psicológico (preocupación, inquietud, irritabilidad, dificultad para concentrarse, etc...). Aunque hay elementos comunes en cómo se manifiesta, la relación que cada cual tiene con este malestar es diferente. La ansiedad tiene, por tanto, un cierto cariz de singularidad, además de una tendencia femenina. Si bien es cierto que a los hombres también les afecta, el número de mujeres con altos niveles de ansiedad es muy superior. Las causas de esta mayor prevalencia son varias: 
  • Cambios hormonales. Las hormonas juegan un papel fundamental en el funcionamiento de nuestro cuerpo y se encargan de una serie de reacciones psicológicas. Las alteraciones de estas hormonas, como las causadas por menstruación, el embarazo o la menopausia pueden ser responsables del aumento de la ansiedad aumente. Aquí puedes leer un poco más sobre la relación de los cambios hormonales a la ansiedad.
  • Aspectos socioculturales. La carga de la llamada conciliación familiar sigue recayendo en las mujeres; conjugan el estrés del trabajo con el cuidado de la familia, asumen un mayor número de roles y adoptan un alto nivel de autoexigencia.
  • Asistencia a consulta. Las mujeres tienen más permiso social para expresar ciertas emociones, por ejemplo las relacionadas con el miedo. Es mayor el número de mujeres que pide ayuda, por lo que se hacen más visibles.
La relación que establecemos con la ansiedad la aprendemos. Esto significa que si esta relación es incapacitante o simplemente produce malestar, podemos modificarla. Actividades que para algunos son relajantes como el deporte, el yoga o el ganchillo, las técnicas de relajación específicas, los talleres en grupo, o la terapia individual que permite un abordaje más en profundidad; son todas posibilidades que permiten que nos ocupemos de nuestro cuidado. Si tienes cualquier duda o quieres profundizar sobre la ansiedad no dudes en contactar con nosotros a hola@cepfami.com o al 610 255 635. Ayuda para la ansiedad aquí. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

¿Para qué sirve la terapia de pareja?

Leer más

Terapia familiar para ayudar a superar una depresión

Leer más

¿El lenguaje corporal define quiénes somos?

Leer más